Categoría: Cultura libre

El ministerio de cultura ha tenido la desfachatez de hacer una campaña publicitaria (adoctrinadora más bien) diciendo mentiras como que el uso de programas P2P es ilegal. La respuesta de la comunidad no se ha hecho esperar si eres legal.

La analogía entre coches y sistemas operativos es bastante buena, así que permítanme seguir con ella durante un rato como modo de dar un resumen sumario de nuestra situación hoy en día.

Imagínense un cruce de carreteras donde hay cuatro puntos de venta de coches. Uno de ellos (Microsoft) es mucho, mucho mayor que los demás. Comenzó hace años vendiendo bicicletas de tres velocidades (MS-DOS); no eran perfectas, pero funcionaban y, cuando se rompían, se arreglaban fácilmente.

Enfrente estaba la tienda de bicicletas rival (Apple), que un día empezó a vender vehículos motorizados: coches caros, pero de estilo atractivo, con los mecanismos herméticamente sellados, de tal modo que su funcionamiento era algo misterioso.

La tienda grande respondió apresurándose a sacar un kit de actualización (el Windows original) al mercado. Se trataba de un dispositivo que, cuando se atornillaba a una bicicleta de tres velocidades, le permitía seguir, a duras penas, el ritmo de los coches Apple. Los usuarios tenían que usar gafas de protección y siempre estaban sacándose bichos de los dientes,2 mientras los usuarios de Apple corrían en su confort herméticamente sellado, burlándose por las ventanillas. Pero los Micro-motopedales eran baratos, y fáciles de reparar comparados con los coches Apple, y su cuota de mercado creció.

Al final la tienda grande acabó por sacar un coche en toda regla: un monovolumen colosal (Windows 95). Tenía el encanto estético de un bloque soviético de viviendas para obreros, perdía aceite y le estallaban las bujías, pero fue un éxito tremendo. Poco tiempo después, sacaron también un enorme vehículo para la circulación fuera de carretera destinado a usuarios industriales (Windows NT), que no era más bonito que el monovolumen, y sólo algo más fiable.

Desde entonces ha habido un montón de ruido y gritos, pero poco ha cambiado. La tienda pequeña sigue vendiendo elegantes sedanes de estilo europeo y gastándose mucho dinero en campañas publicitarias. Tienen carteles de «¡LIQUIDACIÓN!» puestos en el escaparate desde hace tanto tiempo que ya están amarillos y arrugados. La tienda grande sigue fabricando monovolúmenes y vehículos de circulación fuera de carretera cada vez más grandes.

Al otro lado de la carretera hay dos competidores que llegaron más recientemente. Uno de ellos, (Be, Inc.) vende batmóviles plenamente operativos (los BeOS). Son más bonitos y elegantes incluso que los eurosedanes, mejor diseñados, más avanzados tecnológicamente y al menos tan fiables como cualquier otra cosa en el mercado: y sin embargo son más baratos que los demás.

Con una excepción, claro: Linux, que está enfrente mismo, y que no es un negocio en absoluto. Es un conjunto de tiendas de campaña, yurtas, tipis y cúpulas geodésicas levantadas en un prado y organizadas por consenso. La gente que vive allí fabrica tanques. No son como los anticuados tanques soviéticos de hierro forjado; son más parecidos a los tanques M1 del ejército estadounidense, hechos de materiales de la era espacial y llenos de sofisticada tecnología de arriba abajo. Pero son mejores que los tanques del ejército. Han sido modificados de tal modo que nunca, nunca se averían, son lo bastante ligeros y maniobrables como para usarlos en la calle y no consumen más combustible que un coche compacto. Estos tanques se producen ahí mismo a un ritmo aterrador, y hay un número enorme de ellos alineados junto a la carretera con las llaves puestas. Cualquiera que quiera puede simplemente montarse en uno y marcharse con él gratis.

Los clientes llegan a este cruce en multitudes, día y noche. El noventa por ciento se van derechos a la tienda grande y compran monovolúmenes o vehículos para circulación fuera de carretera. Ni siquiera miran las otras tiendas.

Del diez por ciento restante, la mayoría va y compra un elegante eurosedán, deteniéndose sólo para mirar por encima del hombro a los filisteos que compran monovolúmenes y vehículos para circulación fuera de carretera. Si acaso llegan a fijarse siquiera en la gente al otro lado de la carretera, vendiendo los vehículos más baratos y técnicamente superiores, estos clientes los desprecian, considerándolos lunáticos y descerebrados.

La tienda de batmóviles vende unos cuantos vehículos al maniático de los coches de ocasión que quiere un segundo vehículo además de su monovolumen, pero parece aceptar, al menos de momento, que es un jugador marginal.

El grupo que regala los tanques sólo permanece vivo porque lo llevan voluntarios, que se alinean al borde de la calle con megáfonos, tratando de llamar la atención de los clientes sobre esta increíble situación. Una conversación típica es algo así:

HACKER CON MEGÁFONO: ¡Ahorra dinero! ¡Acepta uno de nuestros tanques gratis! ¡Es invulnerable, y puede atravesar roquedales y ciénagas a ciento cincuenta kilómetros por hora consumiendo dos litros a los cien!

FUTURO COMPRADOR DE MONOVOLUMEN: Ya sé que lo que dices es cierto… pero… eh… ¡yo no sé mantener un tanque!

MEGÁFONO: ¡Tampoco sabes mantener un monovolumen!

COMPRADOR: Pero esta tienda tiene mecánicos contratados. Si le pasa algo a mi monovolumen, puedo tomarme un día libre de trabajo, traerlo aquí y pagarles para que trabajen en él mientras yo me siento en la sala de espera durante horas, escuchando música de ascensor.

MEGÁFONO: ¡Pero si aceptas uno de nuestros tanques gratuitos te mandaremos voluntarios a tu casa para que lo arreglen gratis mientras duermes!

COMPRADOR: ¡Manténte alejado de mi casa, bicho raro!

MEGÁFONO: Pero…

COMPRADOR: ¿Pero es que no ves que todo el mundo está comprando monovolúmenes?

Por este ejemplo me enamoré de la prosa de Stephenson y me convencí a mí mismo de que quería convertir mi monovolumen en un tanque.

Al menos eso opina la Audiencia de Madrid. Hoy día 18 se ha publicado el auto de la Audiencia Provincial de Madrid en el que confirma el sobreseimiento libre en el caso Sharemula que realizó en septiembre de 2007 el Juzgado de Instrucción nº 4 de Madrid.

Enhorabuena a David Bravo y Javier de la Cueva, abogados defensores de Sharemula, a los webmaster de la página y a todos los españoles que poco a poco nos vamos librando del cerco de los ladrones.

Para más información ver el blog de David Bravo.

Como si no tuviéramos bastante con la enorme crisis en la que estamos metidos a nuestro queridísimo gobierno “socialista” (nótense las comillas) no se le ha ocurrido nada mejor que vender la poca industria electrónica e informática que quedaba en este país:

  • 3,15€ por un MP3.
  • 1,10€ por un móvil
  • 0,30€ por un pendrive.
  • 3,40€ por una grabadora de DVD.
  • 9 € por un escáner
  • 7,95€ por una impresora de tinra
  • 10€ por una impresora láser
  • 12€ por un disco duro

Y así multitud de barrabasadas y atropellos en nombre de la “cultura”.

Lo que nos queda es comprar todo lo que tenga canon fuera de España (ya sea por internet y en mano, que Portugal queda muy cerquita). Que eso llevará a la industria informática española a la quiebra, sí y no será nuestra culpa sino suya.

Y todavía tendremos que alegrarnos de no estar como franceses o portugueses.

Durante este pasado mes de abril he estado preparando mi participación en un concurso de creación de juegos de rol propiciado por la gente de derol.com.ar y que me animó a plasmar sobre papel una idea que tenía desde hace algún tiempo rodando por mi cabeza.

La primera especie en salir del estadío animal en Subterra fue la gente topo que, resguardada en sus grandes madrigueras subterráneas, comenzó a utilizar herramientas más y más complejas, a domesticar a otros animales, a cultivar la tierra y a albergar conocimiento más allá de su estructura genética. En poco tiempo la civilización gente topo, funcionando como una máquina de millones de engranajes, se había extendido por el subsuelo de toda Subterra y se empezaba a preguntar si estarían solos en el planeta cuando los leones de las llanuras centrales comenzó poco a poco a abandonar su animalidad convirtiéndose en la gente león.

Poco después comenzaron a despertar otros animales: la gente buitre dominó las montañas del norte, la gente caimán se estableció en los manglares del oeste y la gente nutria tomó para sí los ríos y lagos del este. En esa época el mundo de Subterra funcionama casi tan perfectamente como la manada de gente topo: no había guerras y cada especie permanecía en los territorios que les eran más propicios alimentándose de otros animales no-gente y continuando con su evolución.

Sin embargo hace 5 años, poco después del despertar de la gente glotón, la Reina Madre de la gente topo murió, la manada enloqueció y estalló el infierno. Por todos los rincones de Subterra la gente topo se mataba entre ella primero con garras y después con las cada vez más sofisticadas armas que iban desarrollando. La escalada de armamento finalizó con la energía atómica y, por unos segundos, el mundo pareció acabarse.

Al principio la superficie de Subterra se convirtió en un infierno: ríos y lagos se evaporaron (exterminando a la gente nutria y diezmando a la gente caimán) y los bosques estallaron en llamas (obligando a la gente glotón a buscar refugio con la gente topo). Lo que vino después fue peor: todo el agua evaporada descargó a la vez provocando inundaciones y causando que las ya de por sí debilitadas estructuras de las cámaras de la Reina Madre (bajo la superficie de las llanuras centrales) cedieran sobre sí mismas tragándose a toda la gente león, llenándose con el agua de lluvia radiactiva que continuaba cayendo y formando el pozo del átomo. Seis semanas después de las explosiones toda la vida vegetal de Subterra había perecido y tras ella los herbívoros y carnívoros no-gente. 20 semanas después de la anteriormente superpoblada Subterra sólo sobrevivía la gente topo (divida en cuatro grandes manadas que aún luchaban entre sí) junto con sus cultivos de hongos y granjas de insectos; la gente glotón alimentada una de las facciones de gente topo; la gente caimán que mutada por las radiación se trasladó a las aguas del pozo del átomo y sobrevivía asaltando los dominios de la gente topo y robando su comida; y la gente buitre que subsustía a base de los cadáveres que almacenó entre las nieves de los altos picos de sus montañas.

A día de hoy el órden natural de Subterra no ha cambiado mucho: la gente topo sigue dominando el subsuelo, sólo que ahora divididos en cuatro facciones que pugnan por subyugar al resto de gente topo a los deseos de su Reina Madre. En el sur la gente glotón, que prácticamente no ha abandonado su estadío animal, es alimentada por los Señores de la Garra a cambió de sus poderosas musculaturas y afilados dientes. En el este La Universidad desarrolla más y mejores armas para acabar con sus enemigos. En el norte la gente buitre vende su ayuda en la guerra a la gente topo de La Gran Máquina a cambio de los cadáveres de los caídos para llenar sus despensas. En el este Las Hijastras de Subterra buscan la ayuda de las extrañas y recién aparecidas criaturas que llaman gente pólipo. Y en el pozo del átomo la gente caimán, llena de odio hacia los que destruyeron Subterra, caza a la gente topo para sobrevivir a base de sus cuerpos muertos.

Estilo

Subterra está pensado como un juego de temática post-apocalíptica girando en torno a tres temas principales: el primero la supervivencia en un entorno hostil (ideal para pequeños grupos de supervivientes no afiliados a ninguna facción), la lucha por la predominancia (con aventuras de corte militar) y la venganza (excusa perfecta para masacrar gente topo jugando con reptiles mutantes de dos metros) todo barnizado con algo de humor negro (o el hecho de llevar topos enloquecidos armados con fusiles nucleares o buitres caníbales no hace que esboces una sonrisa)

Leitmotiv

Como no podía ser de otra forma (por eso de las normas del concurso y tal) el juego gira en torno a tres conceptos:

Perdido: el mundo de Subterra está irremediablemente arruinao y sus habitantes, hagan lo que hagan, perdidos. Es posible que sobrevivan durante algunos años, incluso generaciones, pero da igual lo que hagan tarde o temprano Subterra será una roca inerte.

Manada: la gente topo está obsesionada con el concepto de manada. Toda su vida gira en torno a ella y fue esa obsesión por ser un único ser formado por millones de pequeños engranajes lo que les llevó a la guerra.

Pozo: el centro de Subterra se hundió por los estragos de la guerra y se inundó con aguas ácidas y radiactivas que convirtió a la gente caimán es los terribles cazadores que son. Además, es en sus profundidades donde aún se encuentran los restos de las más poderosas armas diseñadas por la gente topo, en un mundo en guerra esas armas valen más que el oro pero ya trajeron la destrucción a Subterra una vez, y quizás no merece la pena sacarlas de su letargo.

Sistema

Respecto al sistema la idea original era usar el D6 de West End Games que se supone que es libre pero después de charlar con el autor me dijo que si bien iba a liberarlo aún no tenía listo el manuscrito así que definitivamente me he decantado por usar “Rápido y Fácil” en su versión D6 con algunas pequeñas modificaciones para adecuarlo al estilo del juego.

Voy a seguiros. Os haré dar rodeos por ciénaga, mata, espino y chaparro. Caballo unas veces, otras seré perro, oso sin cabeza, cerdo y fuego fatuo que relinche, ladre, ruja, gruña y arda cual caballo, perro, oso, cerdo y llama.