El pasado lunes comencé a jugar la que espero sea la primera de una larga serie de sesiones que nos permita jugar hasta el final la campaña El enemigo Interior de Warhammer JdR.
La sesión comenzó bien, nos reunimos sorprendentemente puntuales (habíamos quedado a las 7,30 y antes de las 8,00 estábamos todos) y comenzamos a hacer las fichas. El sistema era nuevo para todos y la ambientación era poco conocida por casi todos (me salvaba yo, que de jugar a Warhammer Fantasy se me van quedando cosas) así que la creación de PJs se hizo algo larga, no sólo por las decenas de opciones a elegir, sino porque no quedaba muy claro a qué conducían cada una de ellas y que beneficios otorgaban pero, con algo de retraso, conseguimos tener un grupo de lo más variopinto: un iniciado de Sigmar, una artista ambulante, un cochero demasiado orgulloso de su trabuco, un saqueador de tumbas demasiado orgulloso de su trabajo y un enano con demasiados conocimientos arcanos y un terrible secreto (como me gustan los PJs con terribles secretos).
Tras la larga sesión de creación de PJs tuvimos un pequeño rato de roleo libre en la clásica taberna mientras los PJs se conocían y trataban de conseguir una forma de que los cocheros que en ella se encontraban nos llevaran a Altdorf sin pagar un puto duro (pues cada uno teníamos nuestros propios asuntos allí). La escena fue muy divertida, hubo buena conexión entre los PJs y se vieron las primeras tiranteces con algunos PNJs que parecía que serían importantes en la aventura.
Tras ello partimos al amanecer hacia Altdorf en medio de una tupida niebla con la lluvia intermitente calando nuestros huesos y con los ojos avizor ante el amenazante bosque. El primer peligro -una rueda rota por el mal estado del camino- fue solventado sin más heridas que un poco de barro en la ropa y, el segundo fue algo más duro al encontrarnos a un hombre degenerado por las mutaciones del caos que se estaba comiendo los restos de un cochero de otra caravana, lo que nos asustó y preparó para el siguiente encuentro: un grupo de mutantes del caos que habían asaltado el carruaje que nos precedía y estaban devorando a los ocupantes. El combate fue sencillo, sin recibir demasiados daños y nos sirvió para cogerle el punto al sistema (tanto a los jugadores como al master) y, dado que eran las 2 y media de la madrugada y había que madrugar la mañana siguiente, decidimos dejarlo hasta la siguiente.
Voy a seguiros. Os haré dar rodeos por ciénaga, mata, espino y chaparro. Caballo unas veces, otras seré perro, oso sin cabeza, cerdo y fuego fatuo que relinche, ladre, ruja, gruña y arda cual caballo, perro, oso, cerdo y llama.