Un pequeño apunte para dar dos recomendaciones:
La primera es Krod Mandoon and the Flaming sword of Fire de la que sólo he visto un capítulo y aunque no llega a resultar desternillante es lo suficientemente buena como sátira para que le guste a cualquier aficionado a la fantasía. La fórmula es sencilla, un terrible tirano rige los destinos del reino así que un héroe debe liderar la rebelión para no permitir que la humanidad caiga esclavizada, lo de siempre pero revestido con una buena capa de sátira que en ciertos momentos me hace recordar una partida de rol.
La segunda es Legend of the Seeker otra serie de fantasía -esta vez sin tono humorístico- que en los dos capítulos que he visto rescata los tópicos de mago malvado que domina el reino, profecía para derrocarlo, asesinato de todos los primogénitos (menos uno), mago bueno que salva al niño, familia adoptiva muerta como motivación para el bueno, tía buena acompañante miembro de una legendaria secta destinada a proteger al de la profecía, espada mágica que sólo puede empuñar el elegido … y eso sólo los que puedo enumerar fácilmente, si a eso le unimos un protagonista sin carisma y evidentísimos fallos de raccord y consistencia argumental ahcen de esta una serie a evitar a toda costa. Lo único que la salva de ser terriblemente mala es la fotografía preciosista y la decente dirección de las escenas de acción.
Y de regalo una tercera anotación sobre Águila Roja (esta de producción española) que no sólo cumple con todo lo dicho para la anterior sino que además los actores son paupérrimos, tiene más secundarios cómicos que personajes serios, la fotografía es deleznable y el director debería retirarse por su evidente inutilidad a la hora de rodar escenas de acción (por otra parte muy bien coreografiadas) pero el conjunta resulta tan increíblemente malo que merece como mínimo ser visto una vez. Francis Lorenzo como malo malísimo es algo impagable, la posadera tetona y los escotes imposibles de la marquesa deliciosamente anacrónicos y la manera de hablar de los personajes salidos de los mejores barrios del Madrid del siglo XX no tienen precio, lo que unido al ninja español -justificado en el guión, eso sí- saltando por los tejados del siglo de oro hacen del conjunto extrañamente atractivo. Lo único que le falta para ser totalmente memorable es un robot venido del futuro.