Uno de los experimentos más famosos de Skinner fue cuando examinó la formación de la superstición en uno de sus animales de experimentación favoritos, la paloma. Skinner puso a unas palomas hambrientas en una caja unidas a un mecanismo automático que suministraba comida a la paloma, a intervalos regulares independientemente de lo que la paloma hiciera. La actividad que la paloma estuviera haciendo en el momento antes del suministro de comida, sería la actividad que la paloma continuaría haciendo.

Cuando uno lee cosas como esta piensa en lo estúpidas que pueden llegar a ser esas jodidas ratas voladoras. Luego uno recuerda que al lado de los anuncios de sexo en los grandes periódicos se anuncian astrólogos, videntes y todo tipo de magufos; lo que me lleva a pensar que la mayoría de las personas son tan o más gilipollas que las palomas.

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