La Administración Bush articuló un plan de rescate para la economía estadounidense con el objetivo de hacer frente a la crisis económica más grave a la que se ha enfrentado el país desde la Gran Depresión de los años 30. El Tesoro norteamericano, en colaboración con la Reserva Federal pretende inyectar hasta 700.000 millones de dólares para la compra a los bancos de activos contaminados por las hipotecas basura, y poder mantenerlos fuera de sus cuentas hasta que la economía se recupere.

Europa Press

Cuando el adalid del capitalismo cede a las presiones de las corporaciones para intervenir en la economía socializando las pérdidas de los grandes bancos a costa del dinero del ciudadano medio uno se da cuenta que el estado del bienestar ha muerto: lo único que importa es mantener a flote a las grandes corporaciones, hinchando los bolsillos de sus directivos esquilmando el beneficio de la cada vez más inexistente clase media.

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