No tenía pensado salir esta noche pero han venido unos amigos de Salamanca y no me ha quedado más remedio que enfrentarme a las masas enfervorecidas de estúpidos neofascistas sin cerebro. O a la gente le pagan por que la selección española gane la eurocopa o definitivamente soy miembro de ontra especie, por que no lo comprendo, sencillamente no lo comprendo.
Es decir, puedo comprender que te guste un deporte -aunque difícilmente puede considerarse al fútbol profesional un deporte hoy en día- y te intereses por las competiciones de alto nivel del mismo, incluso puedo comprender que tengas cierta simpatía por un equipo en particular y te alegres de su victoria (de hecho, en un alarde de empatía inusitado en mí puedo ver que te decantes por el equipo de tu país) pero que un jodido país se paralice y se llene de subnormales profundos gritando, cantando, arrastrando banderas y haciendo sonar los cláxons de sus coches ocupando todos y cada uno de los espacios disponibles hasta el punto que casi no he podido pasear por mi ciudad mientras la policía (también conocida como la escoria de la sociedad, gente que se dedica a perseguir a chavales de 14 años que se fuman un canuto en uin callejón sin salida escondidos para no molestar a nadie pero deja pasar que la gente toque el cláxon a toda potencia porque ha ganado la selección) no sólo no hace nada por impedirlo sino que les jalea y anima me exaspera a niveles insospechados y me hace repetir pensamientos.
Menos mal que en las olimpiadas no nos comeremos nada y podré disfrutar de un deporte de verdad sin necesidad que ganen los que considero mis representantes -porque a mí no me representa nadie y menos unos niñatos malcriados utilizados para exaltar en concepto de nación-.
En definitiva, Panem et circenses
Si te ha gustado la entrada puedes subscribirte a mi feed RSS!
En esta entrada no hay comentarios.