Esta entrada es algo que a muy pocos interesará pero, con lo que me ha costado, necesito escribirlo en algún sitio.

Tras 5 intentos fallidos en los que me estrellé una y otra vez en el muro de la filtración -ya sea a presión o a velocidad constante- por fin he conseguido aprobar BIA -también conocida como Bases de la Ingeniería Ambiental- y, con ello, licenciarme de una vez por todas unos meses más tarde de lo que tenía planeado.

Ahora puedo decir con toda solemnidad que ya soy Ambientador.

No, espera, no era así, ya soy Ambientólogo.

Sí, eso sí.

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