Tras pasar la mañana y parte de la tarde resacoso puedo tratar de hacer balance del ReV al que he estado jugando este fin de semana:
Todo comienza en una pequeña y aislada aldea galesa llamada Silvermoon en la que parece que todo el mundo esconde un secreto y en la que 8 familias, cada una con una muy peculiar habilidad, conviven con las tiranteces propias de los pequeños pueblos pero trabajando en equipo para que el pueblo pudiera llegar a flote. O al menos eso es lo que se nos dijo en un principio y, al menos por lo que yo jugué, no fue así. La mayor parte de la partida estaba orientada de una forma muy similar a los vivos de Vampiro, con sus clanes (digo familias) con excesivas reglas para decir que puede y que no puede hacer un personaje (y para que necesitamos un sistema de reglas de ocultación si ya me puedo meter yo detrás de los arbustos) y un excesivo celo por parte de muchos jugadores en la importancia de las reglas cosa que no digo que esté mal, sólo que no es lo que yo andaba buscando.
En cualquier caso no puedo decir que la partida fuera mala: hubo momentos realmente interesantes como el enfrentamiento a voz en grito en la corte por el pago de un ataúd que había sido encargado a mi personaje y que nunca llegó a realizarse o como cuando, instigados por mí, las familias menos nobles de Silvermoon se reunieron para exigir que el gobierno del pueblo contara con ellos para los temas importantes y no nos mintieran, engañaran y escondieran los problemas de Silvermoon.
El principal problema, además de la diferencia de puntos de vista a la hora de entender los ReV, fue la excesiva lentitud que tuvo la partida para empezar el primer día, el exceso de reglas a mi parecer innecesarias (como la de ocultación o la de intimidación) y el minijuego de estrategia excesivamente complicado con respecto a la construcción de edificios, pociones, arma, armaduras y todo tipo de bienes con demasiadas posibilidades y recursos para manejarlo todo fácilmente.
De todas formas un fin de semana divertido en el que, entre otras cosas, edifiqué medio pueblo, lideré una rebelión fallida, interrumpí un ritual presumiblemente maligno, cambié de familia a una más receptiva ante mis ideas liberales, recibí amenazas de varias personas y proferí las mías pese a no saber manejar ni una simple daga y, como última acción, utilizamos nuestros campos de cultivo para alimentar a aquellas familias que nos habían tratado bien, ignorando a las que nos habían amenazado y expulsado del gobierno del pueblo.
PD.: Se rumorea que los Beckett te pueden dar una patada en los cojones.
Voy a seguiros. Os haré dar rodeos por ciénaga, mata, espino y chaparro. Caballo unas veces, otras seré perro, oso sin cabeza, cerdo y fuego fatuo que relinche, ladre, ruja, gruña y arda cual caballo, perro, oso, cerdo y llama.
