Escrito por Robin Buenchico el 18 de Enero, 2010

Los que como los elfos estamos atados a la tierra no podemos llegar a comprender el esplendor del cual goza la luz de Heggon y únicamente podremos tratar de imaginarlo torpemente. Sin embargo, los que como los cisnes viajan allí donde se les antoja pueden alcanzar la plenitud de sus vidas con tan sólo asomarse desde la bóveda celeste a la luz pura e infinita de Heggon.

Fragmento del diario de Earic de Esex